El cielo fue una lámina amenazadora de acero gris cuando me bajé en Aragon, un augurio seguro de precipitación pendiente. Se concedió compasión a los vagos callejeros de este mudo y la llegada del tiempo se demoró. Nubes; cerniendose, merodeando – embarazadas con diluvio, preñadas con lluvia pero todavía no tan maduras para aliviarse. Las […]
Read more